Desaliento, que con sus torpes
intentos de matarme no lo consigue.
Ausencia de movimiento,
la rotura de mi rasgo,
la tortura de sus labios.
Conociendo a la miseria
se hace hueco en mis pulmones.
Ausencia de nobles emociones,
la rotura de mi alma,
la tortura de sus ojos.
Reconozco esa mirada
que desgarra mi férrea coraza sin esfuerzo.
Ausencia de defensa,
la rotura de mis esquemas,
la tortura de su piel.
El encuentro de los pobres diablos
que se reunen entre mis paredes.
Ausencia de esperanza,
la rotura de mis murallas,
la tortura de su existencia.
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