Piedras formando la muralla,
donde entre los recovecos
del alma de sus cimientos
se cuelan los pájaros para esconderse
y reaparecer a su antojo.
Cantan y vuelan,
se bañan en el aire fresco
que la brisa regala.
No sueñan con volar,
y eso les da la libertad.
Libertad, abstraerse de la realidad,
pero a la vez calarla
muy hondo. Profundo
como el más complejo
de los sentimientos.
Sienten la vida
como respiran la libertad,
cortan el aire,
buscan la forma
abstracta de su alma.
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