En este momento no puedo hablarte, por eso comienzo a escribirte.
Los días empiezan con un sol deslumbrante y se apagan en un anochecer en el que cae la luz, y puedo contemplarlo cada vez que sucede.
Sin embargo, sin duda cambiaría contemplar este especial espectáculo por tu magia. Cambiar el sol por tus ojos ver despertar cada mañana, ver cómo con el paso de las horas giras alrededor de mi mundo, y un número suficiente de horas pasadas junto a ti decidir retornar y dormir, verte dormir. Verte dormir lo cambiaría sin pensarlo un momento por el brillo de la luna, pues tu brillo además de ser visible para los ojos, también es visible para el alma.
Los días empiezan con un sol deslumbrante y se apagan en un anochecer en el que cae la luz, y puedo contemplarlo cada vez que sucede.
Sin embargo, sin duda cambiaría contemplar este especial espectáculo por tu magia. Cambiar el sol por tus ojos ver despertar cada mañana, ver cómo con el paso de las horas giras alrededor de mi mundo, y un número suficiente de horas pasadas junto a ti decidir retornar y dormir, verte dormir. Verte dormir lo cambiaría sin pensarlo un momento por el brillo de la luna, pues tu brillo además de ser visible para los ojos, también es visible para el alma.
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