Es como una paradoja, una paradoja adaptada a mi vida. Tengo demasiadas cosas en la cabeza para conseguir pensar.
El amor, te quiero, las obligaciones, los fracasos, el abandono antes de empezar, la lucha, la distancia, las tensiones, la prisión sin rejas, la incertidumbre del futuro.
Quiero pensar en un tema distinto sobre el que escribir, pero es ponerme a ello e inundarme las espesas olas de cada uno de todos los temas antes mencionados, y alguno que se me habrá escapado. Quién lo diría, tal es la falta de temas, de historias, que estoy escribiendo sobre la falta de temas. Creo que mi segundo nombre debería ser Paradoja. Los burócratas que manejen mis papeles y los policías que me detengan con una cierta cantidad de marihuana tendrían un motivo para reír, bueno, estos segundos dos motivos, mi segundo nombre y mi hierba, que seguramente se fumen ni pasada media hora después de quitarmela.
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