una guitarra de segunda mano
rajada y lijada para pintar, pero no.
sin cuerdas, sin clavijero, sin falta de talento,
adorno y escondrijo de secretos dentro de su caja.
recuerdo de que un día agitaba, rozaba, rasgaba y golpeaba.
golpeaba fuertemente la frustración y el amor, a falta de algo mejor,
no hay nada mejor para ello, no. marchó como un sueño apagado, un sinsentido hecho madera, un sentimiento que no cruza la pared.
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