Entonces la perfección me visitó
y me preguntó cual era el motivo de mi sufrimiento.
No tuve más remedio que responder, y así lo hice:
''Bella y dulce desconocida, sé que como tal no existes,
que la paradoja que crea tu existencia no es más
que la imperfección mal denominada.
Que cada pequeño detalle que aquellos que ignoran
consideran imperfecto es el que te origina.
Que cada pequeña mueca de fealdad, así dicen,
la hace la más hermosa de las integrantes de este drama, sí.
Pero mi temor, mi más oscuro temor es no reconocerte.
No ser capaz de admirarte me mantiene en vela,
quiero extraer el jugo de tu magia y sentirte muy adentro''.
Entonces esa suave mirada asomó entre las sabanas, mirándome,
y comprendí lo irónico que puede ser el mundo en ocasiones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario