Capítulo uno.
Llegan a mi cabeza recuerdos que jamás han ocurrido, recuerdos que forman de mi otra vida, de mi vida venidera. Puede que nunca hayan sucedido, puede que nunca sucedan, pero siempre formarán parte de mi.
La consecutiva sucesión de imágenes de un beso que romperá la frontera de mi cordura, de un beso que romperá la frontera de una vida pasada frente a una vida que vivir.
Un roce, un roce también pasa por mi cabeza como un recuerdo vivido, y he de regresar a la realidad para asegurarme de que solo ha sido eso, una alucinación,... eso es, solo una alucinación.
Que me volatilice si por mi cabeza no ha pasado el recuerdo de un abrazo que no acaba, de un momento que no debería porqué llamarse momento, pues no termina nunca.
Cinco velas encendidas, brindando una luz y un calor que envuelve nuestras manos solo un instante antes de tocarse, cuando ya apenas quedan menos de un par de milímetros para el contacto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario