Venid,
venid corriendo, Raquel está abriendo los ojos, la gente no lo podía
creer, era prácticamente imposible. Vinieron todos tras unos cuantos
telefonazos, cuando toda su familia, algunos conocidos y yo estamos
alrededor de su cama vuelve en sí y pregunta que qué ha pasado. No
lo cree, Raquel solo recuerda cómo se llama y poco más, y no asume
que todo esto es cierto. Tras papeleo y el alta, Raquel vuelve a casa
junto a su familia. Los médicos la han dicho que podrá recuperar la
memoria si ve o siente algo del pasado y fue importante para ella. Su
familia la guían por la casa para que vea las cosas de su vida
cotidiana, y se va acordando un poco de todo a lo largo de los meses,
ya esta situada en el tiempo y vuelve a su vida normal. Un día
cualquiera, al azar, decido ir a su casa para ver si a mi me
recuerda, y cuando me ve confiesa que no, no se acuerda de mi.
Entonces, abro su armario, ella anonadada sin saber que hacía una
persona desconocida en su casa mirando cómo si fuera lo más normal
del mundo, rebusco, pieza por pieza, y la encuentro, mi camiseta, esa
camiseta que llevaba puesta un día al azar mientras ella y yo
salíamos, entonces me la puse. Tras una mirada rápida a su
escritorio cojo ese mando que un día marcó nuestros días, y tras
un repaso de álbumes y canciones en su equipo de música doy al
play. ''...eso es lo que consigues por enamorarte, y ahora este tipo
es un adicto, y tu beso es la droga, tu amor es mala medicina, mala
medicina es lo que necesito, sacúdelo, cómo mala medicina, no hay
doctor que pueda curar mi enfermedad …'' Se me quedo mirando un
instante y soltó: ''Creo que jamás podré disculparme por ser tan
idiota y no recordarte'' Fue una décima de segundo desde que
pronunció esas palabras hasta que un escalofrío me recorrió el
cuerpo unas cuantas veces. Se acercó a mi y me besó. En apenas
media hora, después de unos cuantos meses desde que despertó,
recordó todo, lo asimiló. El huracán que habíamos formado ya hace
cuatro años y unos meses atrás despertó dispuesto a devastar
hectáreas y hectáreas de las ruinas que ha sido desde que no la
tengo. Fue espectacular, dicen que la primera vez es inolvidable e
irrepetible, mienten cómo diablo que llevan dentro, se pueden
mejorar incluso, cosa que desde entonces soy de las pocas personas
que lo sé. Me disculpé por haberla dejado por una razón tan
insignificante cómo lo es el murmullo de la gente y lo empezamos a
contar gritando a los cuatro vientos. Claro que somos tema de habla
entre amigos y conocidos, es algo inevitable, mas vale la pena serlo.
Tras
unos pocos meses después de todo esto, hoy, catorce de febrero,
ahora sí hablo de hoy y no me refiero a ese pasado tan lleno de
presentes que acostumbro a hablar, ya hacen cinco años desde que
murió mi querido perro Chest, hace cinco años que Raquel entró en
coma, todo malo, pero para romper con la rutina de infortunios, la
pido matrimonio, ''nos casamos'', me responde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario