Son los ojos de la persona a la que miras
con descarada admiración, con ese brillo,
los que te descubren un mundo de posibilidades,
un sentimiento por el que luchar, una razón para seguir.
Solo cuando cae la noche, cuando se encienden las ilusiones,
recuerdas su rostro con una tonta sonrisa, con esa melancolía.
Eres capaz hacer balance de todo lo que sientes por su alma,
por su carácter arrollador, por su rostro, por su mirada.
Escuchas esa sucesión de notas, de acordes,
de rasgueos, de golpes, que para otro puede no significar,
pero que para ti significa, recordar los labios
que aunque nunca hayas tenido, anhelas besar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario