En algún momento de esta vida me di cuenta de lo que es que corra la vida más rápida que el viento y sea tan líquida como el agua, y se te escape entre los dedos sin poderla contener. Parecía una maldición, una broma del cosmos, una mala jugada, mas no fue así, pues una vez cada mucho, mucho tiempo, el tiempo se detiene, y aunque solo sea por un instante hace que merezca la pena.
Te despiertas un lunes a la mañana, y se ha vuelto un viernes tarde, mas te encuentras con el viernes tarde y se convierte en un domingo sin sentido, y ese domingo sin sentido en un lunes a la mañana.
Una rueda que gira para todos sin contar con nadie. Y así sabes realmente cuales son los buenos momentos, los grandes conciertos, los ratos memorables, las tardenoches con los colegas que se convierten en historias legendarias y épicas, las noches pensando hora tras hora en ella.
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