Rozaré en tu rostro la yema de mi dedo y comprobaré que eres real, que lo que un día surgió por arte de la casualidad ha hecho que se reproduzca un sentimiento tan escalofriante para nuestras almas. Será tan real como la chispa que se crea en mi cuerpo solo de pensar en rozarte.
Entrelazaré tus dedos con los míos y no te soltaré hasta oírlo, hasta oír, ''Soy real, y aquí estoy, junto a ti.''
Susurraré un beso en tus labios y no importará nada más, nadie más.
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