Esa incapacidad de gritar lo que siento es la misma que me separa de ti, la misma que hace tumbar una ilusión.
Dos almas encadenadas entre sí y a la vez encadenadas a la distancia, la vida tiende jugar cínicamente con nosotros.
Estoy harto, romperé cadenas, no te asustes, romperé las cadenas de la distancia y las usaré para afianzar aún más nuestros férreos lazos.
Las fuerzas que podrían usarse para gritar tu nombre a la noche se desperdician vanamente en aguantar tu ausencia, ¿y quien me brinda esas fuerzas? Tu alma sopla en mi dinamo y hace girar y galopar mi corazón, fruto de mis fuerzas.
No me voy a dar por vencido.
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