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jueves, 27 de diciembre de 2012

Texto de Verónica Verdu #2

-¿Qué te ocurre pequeña?, te veo triste.
+Ah, hola abuelo, así es, veo que sigues tan observador como siempre…
-Jejeje y sigo notando la ironía eh… Cuéntame, ¿qué te ocurre?
+Nada, solo es que estoy deprimida, estoy cansada de este mundo, de todo, mi vida es una mierda.
-¿Cómo has dicho? ¿Tu vida una mierda? ¿Es que no te das cuenta de lo afortunada que eres?
+ ¿¡Afortunada!? ¡¡Nada de eso!! A mis padres no les gusta mi manera de ser, mi hermano no me soporta, bueno, ni yo a él, no tengo notas excelentes, ni todos los caprichos que quería, ni siquiera puedo salir dos fines de semana seguidos… ¿a esto lo llamas ser afortunada?
-No, le llamo ser afortunada a que tus padres estén juntos y ninguno de los dos en paro, a que vivas en una casa, que puede que no sea una mansión, pero es una señora casa, a que tienes móvil, ordenador, consola… y todos los materiales electrónicos imaginables. Vistes bien, comes todos los días, tus padres pueden pagar todas las facturas… Puede que no tengas todos los caprichos que te gustaría, pero si una gran mayoría. ¿No lo ves? ¿Acaso no te das cuenta? ¿Tú sabes la de gente que daría lo que fuera por todo eso? ¿Eso no es ser afortunada para ti?
+Abuelo pero yo… ya se que todo eso es cierto y que aparenta ser una vida perfecta, pero no lo es.
-Sabes una cosa, la vida no es perfecta, ni fácil, nadie dijo nunca que lo fuese. La vida es como un caramelo, no demasiado dulce y con partes amargas que no se debe tener prisa por comer, que no se debe masticar, solo se debe dejar en la boca y disfrutar chupándolo poco a poco. Puede que la vida sea una mierda, pero es nuestra mierda y en nuestra mano esta hacerla mas bonita y decorarla con purpurina o hacerla mas mierda de lo que es. Si hay algo que no te gusta de ella, lucha por cambiarlo, no te dejes guiar por consejos de gente que apenas te conoce, lucha por lo que quieres, por lo que crees, por conseguir tus ideales. No te auto compadezcas, no tienes derecho a decir que tu vida no vale nada, porque sabes que no es así, sabes que hay gente que lo pasa muchísimo peor que tu, pero somos tan egoístas que no nos damos cuenta, no dejes jamás que nada te desanime, pues hasta una patada en el culo te empuja hacia delante.
+Sabes, tienes razón, mil gracias por tus charlas de reconfortación y de ayuda. Te quiero abuelo y mucho.

Y tras un beso en la mejilla de su abuelo, Silvia se pone el pie y sale corriendo hacia su casa, a pedir disculpar por su comportamiento a su madre, a pedir disculpas a su hermano, a hacer de su vida algo mejor. Por otra parte, su abuelo sigue allí, sentado a la orilla del río como cada tarde, tranquilo, pensando, siendo un observador de la vida, como si esta fuese un cuadro, siempre desde fuera, intentando no involucrarse demasiado.

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