Renuevas mi alma con cada trago de la tuya, día a día te apropias de un pedazo de ella y cada instante que pienso en ello de mí se adueña la calma.
Por favor, sopla en mi oído un cálido aliento que surja de tus adentros, y los fantasmas que con sus fríos vientos no dejan de acosarme desaparecerán en menos de lo que voy a tardar en besarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario